FORO CONTIGO MISMO

FORO CONTIGO MISMO

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, TOME SU CRUZ y sígame” (Mateo 16,24).
Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, TOME SU CRUZ y sígame” (Marcos 8,34).
Decía a todos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, TOME SU CRUZ cada día y sígame” (Lucas 9,23).
¿Por qué la cruz? ¿Por qué el sufrimiento? ¿Por qué la enfermedad? ¿Por qué yo que soy cristiano? ¿Qué sentido tiene HOY en tu vida la cruz? ¿Cuál es tu cruz?
Decían los padres de la Iglesia que el misterio de la cruz es el “talismán” preciso de los cristianos. Es el misterio escondido que no ha sido revelado a los paganos, sino, a los pequeños, a los cristianos. Los pequeños son los cristianos.
Este “misterio escondido” es la cruz, que para los cristianos es gloriosa, mientras que para los paganos es una necedad y para los judíos un escándalo (1 Cor.1, 23-24). La cruz gloriosa es el secreto profundo del cristianismo.
La cruz, que es precisamente lo que el mundo rechaza, aquello de lo que todo el mundo huye, la cruz es un modo de decir, una palabra que expresa todo lo que el mundo rechaza y huye, lo que todo el mundo odia, la que nadie quiere. La cruz es el signo del sufrimiento, de todo lo que nos destruye lo que nos hace sufrir y lo que nos hace daño.
El mundo entero huye de la cruz, porque es el símbolo de la muerte, de lo que nos destruye y nos hace sufrir.
Ante cualquier sufrimiento que experimenta el hombre, dice: “¡ Ay, qué cruz!. La cruz es lo que la gente no quiere en absoluto. Es precisamente lo que nos hace decir: ¿Cómo es posible que Dios sea bueno y permita que mi mujer me abandone? Si Dios es bueno, ¿Por qué permite que tenga cáncer? ¿Por qué permite que me abandone mi marido con cinco hijos? ¿Cómo es posible que mi marido se vaya con otra? ¿Cómo es posible que mi hijo sea cojo, drogadicto? ¿Cómo es posible que Dios que es bueno permita que yo no tenga hijos?
La cruz dice san Pablo, es escándalo para los judíos y necedad para los griegos, para los inteligentes. La cruz es exactamente lo que hoy el mundo rechaza, lo que nadie quiere, lo que nos hace negar a Dios, lo que nos hace blasfemar contra Dios.
Jesucristo es el UNICO hombre que ha aceptado la cruz sin negar a Dios. Allí, donde ninguno ha entrado, allí de donde todos hemos escapado, EL ha entrado: en la cruz, y la ha cargado sin murmurar. El demonio le ha dicho: “Bájate de la cruz”. Y EL no se ha bajado. Jesucristo la ha levantado y la ha transformado en gloriosa. Jesucristo ha demostrado que la cruz es el UNICO camino que Dios ha elegido para salvar al hombre. Es por eso que Jesús dice: “El que no acepta SU cruz y me sigue no puede ser mi discípulo mío”. ¿Qué quiere decir aceptar la cruz? Aceptar que la cruz es el camino que Dios ha elegido para llevarte a EL.
Si analizamos seriamente nuestra vida, nos daremos cuenta que ha sido a través de la cruz el estar en la Iglesia y nosotros no nos hemos dado cuenta. Todas las conversiones que han ocurrido en el mundo, en todas las épocas, han ocurrido a través de la cruz. ¡Cuánta gente se ha encontrado con Jesucristo en un accidente, en una enfermedad, con la muerte de su marido etc. ¡
La cruz es precisamente lo que nos pone frente a nuestra propia realidad. La cruz es precisamente lo que nos sitúa en nuestra propia realidad de impotencia. La cruz es lo que nos enseña, nos ayuda a trascendernos, a salir de nosotros mismos. La cruz es lo que nos pone frente a la muerte, frente a nuestra incapacidad de aceptar al otro tal como es.
La cruz es lo que condujo a Abraham a la fe. La cruz de Abraham era no tener hijos, la esterilidad de su mujer; una cruz que nunca habría podido aceptar y que ponía en tela de juicio toda su vida; la cruz es lo que hacía de su vida un absurdo. Sólo los cristianos tienen la cruz iluminada y no se escandalizan, porque saben que Cristo ha levantado la cruz y la ha hecho gloriosa. Si hay un cristiano que aún está escandalizado de la cruz, no es cristiano.
¡Cuántos cristianos van a Misa y no tienen su cruz iluminada¡ Muchos van a Misa a cumplir un rito y en el fondo están escandalizados de la cruz. La cruz es el arma que tiene el demonio para vencernos, para hacernos renegar de Dios, para separarnos del amor entre los hermanos y del amor de Dios. El demonio nos presenta la cruz como sufrimiento a través de la historia. El demonio todos los días nos catequiza de esta manera: “No aceptes tu vida; reniega de Dios, es una mentira eso de que Dios te quiere”. La catequesis del demonio se remonta desde la creación en el paraíso a través del DIALOGO con Eva: ¿No ves cómo Dios te ha quitado a tu mujer? ¿No ves que Dios te ha mandado un cáncer? ¿No ves cómo Dios te ha dado un marido violento que te pega? ¿No ves cómo Dios te ha dado una mujer neurótica, violenta, caprichosa? ¿No ves que Dios te ha dado un hijo drogadicto? ¿No ves cómo Dios ha hecho que tu hija (o) adolescente esté esperando un hijo? ¿Cómo es posible que Dios te ame? Esta es la catequesis del demonio de todos los días frente a la cruz, todos los días murmuramos contra Dios y contra la historia.
Para los cristianos, la cruz es gloriosa. Si la cruz ha sido iluminada, el demonio ya no tiene poder sobre los cristianos. Porque allí donde todos huyen, donde todos rechazan la cruz y no la aceptan, los cristianos saben que esa cruz no la mata sino todo lo contrario: la cruz los glorifica. La cruz es precisamente el camino de nuestra salvación. Tú dirás: “yo no entiendo porqué Dios ha permitido esa cruz en mi vida, pero Dios proveerá, porque me quiere, porque quiere lo mejor para mí”, esa es la respuesta del cristiano frente a la cruz: Dios provee, como dice Abrahán.

Eso es la fe. Eso es Abrahán. En la cruz Dios provee. A Abraham Dios le manda una cruz terrible: “Coge a tu hijo, a tu hijo único, lo que tú MAS amas, y vete al monte y sacrifícalo”. ¡Imaginarse qué cruz es ésa ¡ ¡una cruz horrible! Matar a su hijo único al que quiere muchísimo. Abraham no comprende nada con su razón, pero la fe le llevará a cargar sobre sus espaldas a su hijo, a coger el asno, la leña y a subir al monte. Mientras van por el camino, su hijo le pregunta: “Veo la leña, veo el cuchillo, pero ¿dónde está el cordero? ¿Dónde está la victima? Y Abraham, que no le ha dicho nada a su hijo, que está hecho polvo en su corazón, porque no lo entiende, dice: HIJO MIO, DIOS PROVEERÁ”. La fe le hace decir: en la cruz Dios provee.
Eso es la fe: yo no lo entiendo, pero sé que Dios no es un monstruo. El demonio te tienta, tienta a Abraham y le dice: “¿Cómo es posible que Dios sea tan bueno y te diga que sacrifiques a tu hijo? Dios es un monstruo; Dios no te quiere”. En la cruz está la tentación. Pero para Abraham la cruz es el momento de la trascendencia total, de pasar a Dios, de ver el rostro de Dios, porque la fe le impele a decir: EN EL MONTE, en la cruz, DIOS PROVEE. Se abandona a Dios, entra en la muerte, porque su fe no le permite vacilar. Y Abraham vio en la cruz el rostro de Dios. Su hijo no se muere, Porque Dios ha provisto un cordero. ¿Qué cordero ha provisto Dios? JESUCRISTO. EL CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO.
Jesucristo es la respuesta del Padre a tu cruz.
Por eso, si en este momento estás escandalizado frente a tu cruz porque no tienes tanto dinero, porque tienes un marido que no puedes soportar, porque en tu casa vive tu suegra, porque tus hijos son unos malcriados o por lo que sea: Dios ha destruido la muerte
Jesucristo ha levantado la cruz y la ha transformado en gloriosa. De la cruz ha sacado la Gloria, la salvación para nosotros. La cruz no tiene poder sobre nosotros porque Cristo ha destruido la fuerza de la muerte. Cristo levanta delante de ti la cruz gloriosa y te dice: “Abandónate, acepta esa cruz que es gloriosa para ti. Entra en ese acontecimiento de muerte. No te rebeles a esa cruz. Dios te sacará de ella cuando quiera y como quiera, porque Dios te ama.” En la cruz verás el rostro de Dios.
Porque la cruz te la manda Dios precisamente, manda a tu suegra a vivir en casa contigo, para que veas que no tienes paciencia con ella, para que veas que eres un soberbio y orgulloso, porque el rostro de la suegra es el rostro de Dios. Esta es la pedagogía que usa Dios hacia nosotros, no hay otra manera de que podamos entender lo que nos destruye.
Dios nos espera siempre en la encrucijada de la cruz, del acontecimiento de muerte, porque la cruz es la señal con la que Dios marca a sus ovejas. La cruz es el signo de le elección, de que somos el rebaño de Dios. La cruz es el signo de propiedad de Dios. De cruz en cruz, el Señor te ha puesto en la Iglesia y no nos hemos dado cuenta.
Esta es el arma de la Iglesia: la cruz. Hemos recibido de las manos de la Iglesia la cruz, para que la guardemos en nuestro corazón. Con esa arma Cristo ha vencido al demonio, así sabrás que lo que destruye a otros, a ti no te destruye, porque Jesucristo ha vencido nuestra muerte. Es el demonio el que nos seduce y nos dice que no entremos en la muerte, que no aceptemos la cruz. Pero nosotros sabemos que es falso, que la cruz es el rostro radiante del Padre.
Es por eso que san Pedro no entendió la cruz cuando le dice al Maestro: “¿Cómo es posible que vayas a Jerusalén?, no vayas porque ahí te van a matar”. Jesucristo le responde: “Apártate de mí Satanás”. Porque Jesucristo ha visto que en aquel momentos Pedro es un agente del demonio. Y Pedro eres tú y yo.
Lo que pasa es que nosotros no aceptamos más que un Dios a nuestra medida. Según tú, Dios tiene que ser como tú piensas. Un Dios que nos SOLUCIONE todos nuestros problemas de la vida: el dinero, el amor y la enfermedad
Recordemos cuando nos bautizaron de pequeño: nos signaron la frente y el pecho con la cruz. Pero tú ni tus padres se enteraron de nada.
Pues bien, fíjate cuantos padres bautizan a sus hijos y en su interior están rebelados contra Dios, escandalizados de la cruz, que su hijo que algún día lo bautizo, hoy es un drogadicto o es un alcohólico. ¿Qué fe van a dar a sus hijos si ellos mismos no aceptan los acontecimientos de muerte de su vida? ¿Qué fe tienen si no comprenden la cruz, si no conocen que la cruz es el camino que Dios ha elegido para salvar a los hombres?
Los primeros cristianos llamaban a la cruz LA CRUZ RADIANTE DEL ROSTRO DE DIOS. Es por eso que iban cantando al circo para ser devorados por los leones o iban cantando a ser quemados vivos. Porque sabían que Dios es amor y porqué permitía eso. Dios es el que del mal, de lo que para nosotros es mal, saca el bien. Tener una fe adulta es saber que todo es Gracia, que todo es amor. Y entonces ¿por qué la cruz? Porque Dios te ama, porque lo necesitas, porque te hace ver que tú no te salvas por ti mismo y así te hace trascendente hasta EL, hace que te conviertas a EL, te invita a abandonarte a EL. Este es el punto central hoy del cristianismo: DIOS HA QUERIDO SALVAR A LOS HOMBRES A TRAVÉS DE UNA NECEDAD. A TRAVES DE LA PREDICACIÒN DE LA CRUZ DE JESUCRISTO.
No estoy hablando de la religiosidad natural que todos llevamos dentro y como piensan muchas personas: la vida no es sólo una prueba con muchas cruces que tenemos que soportar para ver si luego nos ganamos el cielo.
Dice la gente religiosa: “Hay que sufrir. Como Cristo sufrió en la cruz, Dios me manda cruces para que sufra yo también”. El que dice eso es que no ha entendido bien qué es el cristianismo. Eso es masoquismo, estoicismo, no es cristianismo.
Y para concluir: Dios se sirve precisamente de la cruz, de lo que te limita, para conducirte a EL. La cruz es el camino que Dios ha trazado para salvarte. La piedra que para uno es condenación a ti te sirve para salvarte, para darte la felicidad y la liberación total. La cruz les sirve a algunos para construir su vida y a otros para enojarse. Dios espera en la cruz a todos los hombres.
En Cristo vencedor de la muerte.
Lucho.

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