FORO CONTIGO MISMO

FORO CONTIGO MISMO

La paz hermana del resucitado, espero que te encuentres bien junto con toda tu familia. Yo por la gracia del Señor todavía estoy vivo. A raíz del terremoto que hemos tenido en el Perú donde ha muerto más de 500 hermanos, muchas personas se han preguntado (y quizás muchos han puesto en tela de juicio la existencia de Dios): ¿por qué Dios ha permitido que mueran estos hermanos?, ¿Por qué Dios ha permitido que en pleno acto litúrgico mueran más de cien personas? ¿Dónde estaba Dios? ¿Por qué tienen que sufrir los más pobres?

Para poder dar respuesta a estas interrogantes que hoy se pregunta el hombre, tenemos que pedir la asistencia del Espíritu Santo para que venga en nuestro auxilio. Ante el misterio de la enfermedad, la vejez y la muerte, el cristiano descubre el inmenso amor y la gloria de un Padre que NUNCA se olvida de nosotros. ¿Por qué sufrimos?, ¿Por qué la cruz de cada día? Ya que hablamos del sufrimiento, se me viene a la mente lo que dice el evangelio de Marcos respecto a la Pasión de Jesucristo: “El Hijo del hombre debía SUFRIR mucho” (8,31).

Ante este SUFRIMIENTO de Jesucristo, Pedro se escandaliza y pregunta como tratando de impedir el sufrimiento de Jesucristo: “¿Cómo tú siendo el hijo de Dios, tienes que sufrir? Si tú eres Dios y Dios no puede, es más, no debe sufrir”. Y Jesús le responde: “Apártate de mí vista Satanás”.

No hay cristiano sin cruz, en cierta manera somos como Pedro. Pedro quería QUITAR la cruz. Pedro no quería que Jesucristo vaya a la cruz. Llama la atención que Jesucristo responda al futuro Papa con el nombre de Satanás. ¿Por qué Jesucristo emplea este nombre? Porque Satanás no quiere que el hombre sufra, Satanás quiere un cristianismo con alfombras. Satanás quiere que el hombre viva sin enfermedades, que viva con salud, y como no queremos tener enfermedades, invocamos a Dios para que venga a curarnos y sanarnos. En suma, Satanás quiere que el mundo sea el cielo.

El cristianismo no es la religión del masoquismo, Jesucristo ha vencido a la muerte en la cruz .El cristianismo no es la religión del sufrimiento, no es que remarca el valor del sufrimiento, sino que el cristianismo remarca el valor del espíritu con el que se sufre. No tiene valor el sufrimiento en sí sino el amor con el cual se sufre. El sufrimiento no se puede comprender con la razón, es siempre un misterio y no se puede enfrentar la cruz con nuestras solas fuerzas. Para el mundo, la cruz es un absurdo, una cosa incomprensible. Jesucristo hará gloriosa nuestra cruz de cada día. Pero si el cristiano rechaza SU cruz, nada tiene sentido en la vida. Sin cruz no hay camino al cielo, la cruz es la escalera que nos lleva al cielo, como la escalera de Jacob. Sin cruz no hay respuesta al sufrimiento, a la vejez y a la muerte. La cruz en sentido cristiano no se puede comprender sino a la luz de la resurrección .La cruz es la entrada real de Cristo en la muerte para vencerla con su resurrección. Es por eso que el cristiano está llamado a estar preparado no solo a vivir este tesoro que tenemos, que viene de la fe, sino también a saber iluminar a los que no lo están. También los jóvenes necesitan una respuesta, aunque no directamente, pero puede ser a través de un hermano, un amigo o un familiar.

La cruz nos lleva al cielo, ¿por qué el cielo? Porque el cielo es el punto de llegada del cristiano, desde el cielo se ilumina toda nuestra vida, el sentido de la vida y el sentido del sufrimiento; si no existiera el cielo o la resurrección, vana sería nuestra esperanza.
Hay que recordar que el Papa Juan Pablo II después que tuvo el atentado contra su vida, escribió una carta cuyo titulo es: “El valor del sufrimiento” que todo cristiano está obligado a leer. Porque en nuestra época el sufrimiento está completamente rechazado. Siempre estará el eterno ¿por qué?; pero el cristiano se pregunta: ¿para qué?, es decir: ¿qué me quiere decir el Señor con mi sufrimiento, con mi cáncer, con mi enfermedad del sida etc.?
Porque este ¿para qué? Tiene un sentido salvifico para el que sufre, “porque el hombre, en su sufrimiento, es un misterio intangible” (SD. 4).

Por eso, en el Pueblo de Israel cuando uno iba a ver un enfermo estaba de pie, porque tenía la percepción de estar en la presencia de Dios. Y esto lo dice el Talmud judío al médico: “Y tú médico, cuando te encuentres con un enfermo estarás de pie porque en el enfermo está la SHEKINÁ (la Gloria) misma de Dios; en su sufrimiento”.

Pero no todo sufrimiento es “físico”, y creo que hay que hacer una distinción entre sufrimiento “físico” y sufrimiento “moral”. El físico es cuando tienes una enfermedad, un cáncer y ves que la vida se te acaba y te encuentras ante las puertas de la muerte; pero también está el dolor moral, por ejemplo, cuando uno no perdona, sufre interiormente (moral), o cuando uno se entera que su mujer le ha traicionado, o cuando uno tiene un hijo drogadicto.
Una chica que ha sido violada por una persona, experimenta un sufrimiento terrible, que ningún psiquiatra o psicólogo puede curarle, porque el hombre NUNCA podrá bajar al infierno del que sufre. SOLO Jesucristo que ha bajado a nuestros infiernos, es capaz de curar a través del perdón. Miles no se curan y arrastran sus sufrimientos hacia el matrimonio, porque no han experimentado el perdón, y el perdón es una “gracia” que SOLO viene de Jesucristo, viene de lo “alto”. Es por eso que el perdón es un per-DON.

El hombre moderno ha retirado los confesionarios donde la gente lloraba sus pecados, y ha sido reemplazado por la psiquiatría y la psicología. Por tanto, hay dos tipos de sufrimiento que corresponden a la naturaleza del hombre que por una parte es cuerpo pero por otra es espíritu y mientras que para el dolor físico se puede aliviar con unos analgésicos, el dolor del espíritu no hay analgésico que lo calme.

Pero en el sufrimiento es fundamental para cada hombre descubrir el sentido, por qué sufrimos y para qué; qué sentido tienen mis sufrimientos. Mi finalidad es iluminar qué sentido tiene el sufrimiento en el cristianismo; según Dios, a la luz de la Revelación.

Retrocediendo un poco hacia atrás, vemos que con Descartes viene una revolución, es el paso del geocentrismo al antropocentrismo que quiere decir que ya no es Dios el centro del mundo, sino el hombre, y Descartes es el primero que crea un dualismo entre el cuerpo y la mente. Esto que parece una tontería tiene hasta el día de hoy unas consecuencias muy graves porque se comienza a considerar el cuerpo como un organismo desligado de la persona; un conjunto de órganos. Y esto lo vemos hoy con la ciencia de la medicina, se trata al enfermo más como objeto de estudio, para experimentar y no tratándolo ya como persona.

Después de Descartes viene dando una respuesta al sufrimiento del hombre, la “ilustración racionalista”. El Iluminismo predicaba que con la razón y con la naturaleza, el hombre sería feliz. El hombre no tiene más que cuidar la naturaleza y dejándose guiar por la razón, llegaría a la felicidad.
Esto ha generado el eclipse del sentido de Dios y del hombre que inevitablemente ha conducido al hombre al MATERIALISMO PRACTICO.
Así, los valores del SER son sustituidos por los del TENER. El único fin que cuenta es la consecución del propio BIENESTAR MATERIAL. La llamada “calidad de vida” se interpreta como eficiencia económica, belleza y goce de la vida física, olvidando las dimensiones más profundas de la existencia.
Así el sufrimiento se convierte en un elemento inevitable de nuestra existencia humana, el sufrimiento es CENSURADO, rechazado como inútil, más aún, combatido como MAL QUE DEBE EVITARSE SIEMPRE y de cualquier modo.
Aquí podríamos encontrar el origen de la eutanasia, porque, el sufrimiento y la vida no tienen sentido. En algunos países que han legalizado la eutanasia, han hecho un canto a la no vida, porque el sufrimiento es horrible y la muerte es magnifica. Esto viene del demonio.

En nuestra sociedad se nota una escasa capacidad de sufrimiento; los jóvenes al primer sufrimiento que tienen, por ejemplo, el no haber aprobado en el colegio o en la universidad, se matan, la joven que ha tenido una desilusión sentimental con su chico, se arroja al abismo.
Otra incapacidad de aceptar el sufrimiento, es la respuesta al “naturalismo”, es decir, el hombre no sería sino el resultado de un CUMULO DE INFLUENCIAS FISICAS, FISIOLOGICAS y sociológicas que le determinan y hacen de él una pieza más de la naturaleza. El hombre guiado por el naturalismo vive engañado en la identificación del bien con el placer y del mal con el sufrir.

Por eso, la ética de nuestros días es: vive el momento presente, goza lo más que puedas, diviértete hasta las últimas consecuencias. Para este tipo de personas las obligaciones morales no tienen un valor universal sino relativo.
Todos queremos escapar del sufrimiento. No quería pasar por alto la visita de algunas religiones del Oriente aquí en Perú. Aquí está de moda la filosofía oriental especialmente el Budismo. El Budismo no es una religión, sino una filosofía. Buda, tuvo la iluminación de que la vida es todo una tristeza, un sufrimiento y que no merece la pena vivirla y entonces muestra un camino de iluminación donde descubre que todo sufrimiento viene del deseo –deseas ser sano y enfermas, deseas ser rico y eres pobre- y por eso estás frustrado. Toda su filosofía consiste en quitar de tu corazón todo deseo de sufrir, en quitar todo sufrimiento. Es por eso muchas personas cuando están alteradas y sufren alguna neurosis, acuden al Tai Chi para huir del sufrimiento. Y después vuelven a su realidad .La realidad del sufrimiento, del marido, de la suegra, de la mujer, de los hijos, de la vecina, del jefe, de la precariedad etc. El cristianismo no escapa del sufrimiento. Jesucristo viene a asumir el sufrimiento, Jesucristo viene a cargar el sufrimiento más profundo que el hombre pueda experimentar.

Hasta ahora hemos visto como el hombre sin Dios y con un poquito de su esfuerzo, quiere encontrar sentido al sufrimiento. En el cristianismo es Dios mismo que viene a responder y a iluminar el sentido del sufrimiento. Pero no todo sufrimiento es una prueba que tiene una respuesta. Hay sufrimientos que son consecuencias de nuestros pecados. Si el marido se acuesta con una mujer que no es la suya, lógicamente que aquí no tiene nada que ver Dios. Dios es muy caballero, siempre respetará nuestra libertad. Pero si a mí de la noche a la mañana me sale una mancha y resulta que esta mancha es un cáncer, entonces me pregunto: ¿Qué me quiere decir el Señor con este cáncer? Y en ese momento viene Jesucristo a dar sentido a mi cáncer. Yo he visto con mis ojos a muchos hermanos de comunidad, que han partido al Padre muy contentos en medio de sus sufrimientos de enfermedad. Esto a mi, personalmente me ha ayudado muchisimo.

Es interesante ver que después del pecado de Adán y Eva, aparece el sufrimiento como consecuencia del pecado. El descendiente de la mujer, que será Jesucristo, pisará la cabeza de la serpiente. Este pisar la cabeza de la serpiente supone un combate; hace falta una lucha y esta lucha será el combate que Jesús tendrá contra el demonio en su Pasión y Muerte. El hombre NUNCA podrá luchar contra el Demonio. Jesucristo lo hará por nosotros. Por eso en el Padre Nuestro se dice: “Líbranos del mal”.
Todavía tenemos la idea de la “doctrina de la retribución” que hoy está de moda. Dios premia a los buenos y castiga a los malos en esta vida. Ante esta doctrina de la retribución, el Papa Juan Pablo II pone la figura de Job.
Job es consciente de no haber merecido tal castigo, pero Dios expone el bien que ha hecho a lo largo de su vida. Dios reconoce que Job no es culpable, pero ¿por qué sufre? El suyo es el sufrimiento de un inocente que debe de ser aceptado como un misterio que el hombre no puede comprender con su inteligencia. Es verdad que el sufrimiento tiene un sentido como castigo cuando está unido a la culpa, pero no es verdad, que todo sufrimiento sea consecuencia de la culpa y tenga carácter de castigo. Si el Señor es consciente en probar a Job con el sufrimiento, lo hace para DEMOSTRAR SU JUSTICIA. El sufrimiento de Job tiene carácter de prueba. Si aparentemente Job “lucha” con Dios nunca reniega de Dios sino que recurre, pide a Dios respuestas y al final Dios le responde y aparece. A diferencia de nosotros que cuando tenemos una enfermedad o un sufrimiento, recurrimos a Dios para que nos cure y nos dé la sanación .Es interesante ver que Job NUNCA pide a Dios que le cure.

Vemos aquí lo que el mismo Jesucristo en el evangelio declara al ciego de nacimiento cuando le preguntan sobre quién ha pecado, si él o sus padres. Y Jesús dirá: “ni él ni sus padres, esta enfermedad es para que se manifieste en él la “gloria” (en hebreo la SHEKINÁ) de Dios”.
Jesús mismo desliga el sufrimiento del pecado; no siempre están conectados. Será en Jesucristo que tenemos la respuesta final (no la ciencia) del por qué del sufrimiento.

El teólogo Jean Galot (uno de los mejores teólogos católicos que actualmente tiene la Iglesia) se pregunta: “¿Por qué el Padre ha escogido el camino del sufrimiento para su Hijo Jesucristo para salvarnos? Y él mismo responde: “Si ÉL ha querido elegir el camino del sacrificio, es porque ha querido respetar las consecuencias del pecado”.
Dice un Midrash hebreo, que Dios antes de crear al hombre a su imagen y semejanza y por tanto, con la razón y con la libertad – que es lo que el Señor más respeta – y pensando que el hombre hubiera tenido la posibilidad de rechazarle, pensó entonces en crear la TESHUVÁ que quiere decir “el camino de vuelta” que se cumplirá en Jesucristo. Y esto lo dice Pablo: “que todo ha sido creado en función de Cristo.”.
Por tanto, Dios ha respetado tu libertad, nuestra libertad, de ahí todas las guerras que la humanidad ha experimentado, hemos sido seducidos por el demonio, nuestros padres han pecado y como consecuencia ha venido la muerte, el miedo a la muerte, el miedo al sufrimiento, la esclavitud al pecado. La UNICA forma para salvarnos era que el Hijo de Dios se hiciera carne, tomará nuestra humanidad y con nuestra humanidad pudiese amar al Padre, cumplir el Shemá: amar al Padre con todo el corazón, con todas sus fuerzas, con toda su alma y amarnos a nosotros más que a sí mismo.

El Papa Juan Pablo II lo dice muy claramente y con lucidez: “Pero para poder percibir la verdadera respuesta al “por qué” del sufrimiento, tenemos que volver nuestra mirada a la Revelación del amor divino (es decir que la respuesta al sufrimiento es el amor de Dios), fuente última del sentido de todo lo existente. El amor es también la fuente más rica sobre el sentido del sufrimiento, que es siempre un misterio. Somos conscientes de la insuficiencia e inadecuación de nuestras explicaciones”. Me asombra la humildad de cómo el Papa Juan Pablo habla del sufrimiento., esto es propio de los santos.
La verdadera respuesta sólo te la puede dar Jesucristo en tu interior, porque morimos solos, sufrimos solos. Cristo nos hace entrar en el misterio y nos hace DESCUBRIR el “por qué”, del sufrimiento, en cuanto somos capaces de comprender el amor de Dios. El Amor es también la fuente más plena de la respuesta a la pregunta sobre el sentido del sufrimiento. Esta pregunta ha sido dada por Dios en la CRUZ de Jesucristo. La cruz es el amor que se manifiesta entre el Padre y el Hijo, se puede decir que hasta el Padre sufre. Siempre cuando nosotros hablamos de Dios hablamos en forma de analogía. Por ejemplo cuando nos dirigimos a Dios llamándole “Padre”, nosotros tenemos la categoría de nuestro padre carnal, por eso, cuando nuestros padres mueren entramos en una depresión terrible, pero Dios es verdaderamente Padre y al mismo tiempo mucho más de lo que podemos comprender. Nosotros no podemos comprender la riqueza de la paternidad de Dios; solamente cuando lleguemos al cielo lo “veremos como es”. A algunos santos se les ha manifestado y salían de sí mismos porque nuestro cuerpo no soporta la presencia de Dios.

En la historia de la salvación, es el Padre que DA a su propio Hijo al mundo para librarnos del mal. La misma palabra “da” (“dió) indica que esta liberación debe ser realizada por el Hijo unigénito mediante su propio sufrimiento. Y en ello se manifiesta el amor, el amor infinito, tanto de ese Hijo unigénito como del Padre, que por eso “da” a su Hijo.

El Padre nos ha entregado a su Hijo para que nosotros podamos tener VIDA ETERNA. El hombre “muere”, cuando pierde “la vida eterna”. Lo contrario de la salvación no es, pues, solamente el sufrimiento temporal, cualquier sufrimiento, sino el sufrimiento definitivo: la pérdida de la vida eterna, el ser rechazado por Dios, la condenación.
El Papa Benedicto XVI dirá en su carta Encíclica “Dios es Amor”: “En su muerte en la cruz se realiza ese ponerse Dios contra si mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo: esto es amor en su forma más radical”.

Esto quiere decir que el Padre nos ama más que a su Hijo, por eso acepta que muera por nosotros, porque para salvarnos Jesucristo tiene que entrar y tocar las raíces que son la causa del sufrimiento que es el pecado, que es el demonio, que es la muerte. Nosotros sabemos que mientras que todos los que mueren de forma natural tienen la agonía final, Cristo ha tenido la agonía antes de su muerte; tiene su agonía en el Getsemaní cuando suda sangre. Mediante tal sufrimiento Jesucristo realiza la Redención, y expirando puede decir: “Todo está cumplido”. Es como si hubiera roto con su Padre y este, es el sufrimiento mayor de Cristo; mucho más que la flagelación, más que la crucifixión. Por eso dice: “Mi alma está triste, ¿qué diré? Padre, líbrame de esta hora? Es un sufrimiento que asume en su espíritu por amor a nosotros para salvarnos. Sólo el amor de Dios ilumina nuestra historia y así podemos aceptar nuestra cruz.
En el sufrimiento todos nosotros experimentamos nuestra radical impotencia y debilidad; la misma que ha querido experimentar Jesucristo. Pablo dice que “murió por su debilidad” y “fue resucitado por el poder de Dios”. El dolor, nuestra impotencia y debilidad nos hacen pequeños, nos hacen pobres, experimentamos que no podemos hacer nada. Estás ahí en una cama y no puede ni moverte, lleno de dolores, pero esta es una ocasión donde Cristo se hace presente y manifiesta, en nuestra debilidad, el poder de su gloria

Nosotros (estoy en una de las comunidades catecumenales) estamos haciendo presente en medio de este mundo el reino de Dios, que se hace presente en la Iglesia y, sobre todo, se hace presente en las comunidades cristianas. Estas comunidades que van a ser una luz para el mundo donde no hay clases sociales, donde hay ricos y pobres, donde hay hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, donde todos formamos el Cuerpo de Cristo Resucitado .Es una tarea inmensa, es algo maravilloso, impresionante, que extenderá su luz y adquirirá toda su dimensión en la MISION A LAS GENTES, cuando en medio de los paganos (es decir gente totalmente alejada de la iglesia) se vea que los paganos caen en trampas, que son mentiras y mentiras; mayor libertad –dicen – un liberalismo atroz donde al final se mata a la gente con el aborto y la eutanasia, y no hay ningún sentido al sufrimiento. El sufrimiento pone al hombre frente al sentido más profundo de su ser persona y como sabemos que las raíces de ser persona quedan muertas cuando el hombre se separa de Dios, el sufrimiento será la primera denuncia. Por eso, el hombre frente al sufrimiento no tiene respuesta porque el sufrimiento es como un espejo que te pone frente a tu nada, frente a lo que no tiene sentido; el único sentido que tiene es lo que se dijo más arriba: el “naturalismo” ético, es decir “la calidad de vida”, el pasarlo bien, el divertirse a toda costa, y después el demonio nos pasa la factura. Pero, nunca es tarde para Jesucristo, Él esperará hasta el último suspiro que podrá dar el hombre.

Dios tiene una misión grandiosa con nosotros, de transmitir este amor de Él a todos los hombres, sean masones, musulmanes, budistas, sean quienes sean: son hombres que han sido creados a imagen de Dios y a los que Dios quiere que les iluminemos con nuestro amor, con el amor que el Señor ha depositado en nuestro corazón, que es su mismo Espíritu, que es Espíritu no del “temor” sino del “Amor”. Por eso cuando nuestra salud es muy precaria, o se suscita alguna enfermedad, lo que hace Dios es que está demostrando su amor hacia nosotros, que somos de barro. Confiamos que el Señor nos dé la gracia de ayudar a nuestros enfermos. La unión con Cristo es el cielo hermana, el cielo no es un lugar, lo dice la Iglesia, no es un sitio en las nubes, el cielo es una creación, es una felicidad en aumento constante, algo verdaderamente maravilloso. Dirá San Pablo: “Lo que el oído no oyó, lo que ningún ojo vio, lo que ninguna mente humana puede imaginar es lo que Dios tiene preparado para los que le aman. Así que hermana ¡ánimo!, dirá Jesucristo: “Yo he vencido a la muerte”.

Bien, hermana es todo lo que tenía que decir acerca del sufrimiento, porque yo a mis 54 años de alguna manera también he experimentado las enfermedades, pero el Señor no me ha dejado en la muerte. Y para terminar, les cuento lo que me acaba de pasar por un “bendito golpe” que me hicieron, que fue sin mala intención.

Resulta que el sábado me fui a jugar fútbol después de muchos años, y al momento de saltar recibo un golpe de un compañero (casualmente) en el riñón izquierdo (soy zurdo), y en ese momento me empezó a doler un poco. Me tuve que retirar porque ya no podía con el bendito dolor. El domingo y el lunes los dolores eran un poco intensos, pero el día martes a las cinco de la mañana, no pude levantarme porque me dolía muchísimo la parte izquierda del riñón, fuerte fue el dolor que tuve que llamar a emergencia. Ellos vinieron y les expliqué lo que había sucedido, me pusieron una inyección a las venas y me trasladaron a emergencia donde me pusieron otras inyecciones. Me sacaron análisis y unas placas al riñón, grande fue mi sorpresa .El médico me dijo que tenía en el riñón izquierdo una piedra pero muy pequeña, que por el momento no necesita operación, y que eso NO fue la causa del dolor, sino del fuerte golpe que recibí a la altura del riñón.

Tuve que darle gracias a Dios, por este “bendito” golpe, porque yo nunca me imagine que tenía una piedra ,porque nunca me han dolido los riñones. Si no hubiera sido por este “golpe”, no sabía que tenía esta piedra. Como dice San Agustín: “Dios del mal, saca el bien”. Es como si este “golpe” me estaba diciendo: “tienes una piedra en el riñón”.

Bien hermana yo espero que el Señor te conceda lo que tu corazón más desee. En Cristo
Lucho

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Respuestas a esta discusión

Es un placer poder leer este escrito.Cuando te das cuenta que con el sufrimiento se llega al Amor mas grandiaso que existe pues es el Amor de nuestro Padre.Personalmente lo descubri con el sufrimiento,cuando aun estaba ciega y solo me preguntaba el porque me estaba pasando todo aquello,me undia en la materialidad y desde ese lugar solo existen nieblas que oscurecen mas tu Alma,el Padre hizo que un dia entrara en un herbolario y me hablasen de un tratamiento eran las flores de el dr.Bach,ellas que son creaccion tambien de nuestro amado Padre me ayudaron a preguntarme que todo aquel camino de dolor no tenia sentido que fuese en bano,despues de interiorizar en mi una luz ilmino todo mi ser y todo lo que antes era sufrimiento se convirtio en aprendizaje,en ese momento mi vida cambio tanto que el Amor del Padre se convirtio en mi fuente de energia y partiendo de ese punto se te llena el Alma de entendimiento y tus miedos son mas debiles,porque el entendimiento te hace ver que nada sucede porque si,te hace dar gracias a el Padre por habernos creado y reconocer que siempre estaremos a su lado porque de EL vinimos,gracias a EL vivimos y a EL regresaremos.Desde mi humilde ser te doy las gracias Padre nuestro por tu Amor altruista y por tu infinita comprension.Que todas las Almas se iluminen con la luz del Amor

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